13 de mayo de 2018

El lobo y la acción

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La década de los ochenta, al menos hasta el lunes negro, fueron años de yuppies. Cuando este término -young urban professionals- empezaba a caer en desuso, aquellos que en su adolescencia o recién estrenada juventud habían quedado fascinados por esta estadounidense tribu, en los noventa, ya jóvenes adultos, perseguían el sueño de superarlos. Yo mientras tanto, por aquí - llamad a esta tierra como os dé la gana - recuerdo estar enfrascado en mis cavilaciones sobre conceptos y materias que por entonces me fascinaban como la teoría del caos y de sistemas, la entropía, las leyes de la termodinámica y cosas así. Estarían de moda, supongo. Sospecho que tengo algo de “fashion victim”.  Y supongo que debían de estar de moda porque por aquella época aparecieron múltiples ensayos que aprovechaban la transversalidad de ese conocimiento para aplicarlo a toda clase de disciplinas y estudios. Así llegué a leer libros, cuyos nombres no recuerdo bien, que versaban sobre marketing y caos, sobre sociología y caos, sobre comunicación y caos, sobre gestión y caos, sobre lo que queráis y caos; lo común: sistemas complejos y dinámicos. Es en uno de estos libros, de autor español de cuyo nombre no consigo acordarme, el cual intentaba arrojar evidencia sobre la cuestión de comandar organizaciones empresariales en entornos caóticos, donde descubrí la forma de decir de manera elegante algo que ya sabía, que todos sabemos; una frase que he hecho mía para siempre y utilizado repetidas veces: “El futuro no es predecible ni depende de nuestras intenciones, depende de nuestros actos”. Maravillosa. No determinista.


Mientras yo me apropiaba de una gramática sencilla para transmitir la práctica trivialidad del principio de acción y reacción, aquellos ochenteros púberos y jóvenes americanos adoradores de los “yuppies”, ahora ya adultos, utilizaban una variante más motivacional. De esto me di cuenta cuando leí “El lobo de Wall Street”; jactanciosa autobiografía de Jordan Belfort que comenzó a gestar mientras estuvo enchironado por fraude, estafa, blanqueo de dinero y otros delitos relacionados con las finanzas y el mercado de valores. Entre muchas otras interesantes frases y citas que contiene el libro y que merecerían reflexiones aparte, la autobiografía contiene esta: “Without action, the best intentions in the world are nothing more than that: intentions”, que aunque sé que la mayoría ya habrá entendido traduzco: “Sin acción, las mejores intenciones del mundo no son nada más que eso: intenciones”.


Y yo, más allá de la evidentes diferencias léxicas, gramaticales e idiomáticas, percibo distintos matices en cada una de las formas de expresión de este pretendido axioma transoceánico, que sospecho están relacionados con las divergencias culturales entre ambos lados del charco. La primera menciona expresamente el futuro, algo lejano, tal vez planificado, mientras que la segunda lo obvia, dando la sensación de incitar a la acción para una recompensa inmediata, aquí y ahora. La primera habla de la impredecibilidad de ese futuro, que inevitablemente nos recuerda lo negativo de la incertidumbre y la inseguridad asociada a esta, mientras que la segunda, en su conjunto, parece querer provocar la confianza en las decisiones tomadas por uno mismo. La primera no juzga las intenciones, tan sólo afirma que el provenir no depende de ellas, mientras que la segunda de alguna manera las desdeña, “no son más que eso”. La primera utiliza la palabra “actos”, que me hace pensar en algo solemne, litúrgico, mientras que la segunda utiliza “acción”, para mí más prosaica.

La estafa y el engaño persiguen el obtener un beneficio inmediato para quien los practica, necesita de individuos muy seguros de sí mismos para dar el pego y no considera las intenciones porque sólo hay una que además es fin: ganar dinero. Entiendo entonces que el tal J. Belfort, “the wolf”, un estafador de altos vuelos, considerara la segunda versión.


Los personajes como Jordan Belfort han vivido experiencias que nosotros tan sólo podremos soñar, han poseído cosas que nos resultarán imposibles de alcanzar, han realizado actos difíciles de imaginar y están tan satisfechos con sus valores como lo podamos estar nosotros con los nuestros puesto que su particular moral así lo permite. Además, a diferencia de nosotros, Jordan Belfort podrá enseñar a sus hijos, cuando tengan uso de razón, una versión ficcionada por nada menos que el mismísimo Martin Scorsese de “cómo conocí a tu madre” →  Mirad el vídeo. Edificante.

10 de mayo de 2018

Lila Downs y el fémur más bello

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No soy yo ávido lector de libros galardonados con el premio Planeta, pero el azar, o ese caprichoso tejido de Moiras, alguna vez, pocas, más por mala planificación que por consciente elección, ha puesto en mis manos algún volumen de alguna de estas afortunadas obras -lo de afortunada lo digo por el estupendo incremento pecuniario que para el autor supone el premio-. El último de esta categoría que recuerdo haber leído, hará unos tres años, es “Milena o el fémur más bello del mundo” de Jorge Zepeda. Una novela sobre corrupción, política, medios de comunicación, prostitución y mafias de la que no recuerdo gran cosa, tan sólo retazos inconexos, lo que me da una medida del impacto que me produjo. O tal vez sea que no llegué al final, no lo sé. A pesar de todo, mi obstinación en sacar algo positivo de cualquier experiencia lectora me obliga a anotar frases y palabras que de alguna manera me sorprenden o inquietan en el momento y que después reviso. Y de esa costumbre que descubrí a Lila Downs; y tirando del hilo, esta canción junto a Niña Pastori y Soledad; y me alegro. ¡Sí señoras!


31 de enero de 2014

dos años, un documental

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Segundo aniversario del último post publicado en este blog. 731 días -año bisiesto-

Consciente de lo inconveniente que para la salud de un blog es el ostracismo de su autor, si es que tráfico busca, sólo mi selectiva memoria documento.

Miro atrás, recuerdo..., dos años, ¡un tiempo fantástico!, una película, un largometraje, un documental:

31 de enero de 2012

Nuestra cosa

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Plano de “El padrino” - distancia intergeneracional
          ….......
          ….......
  • Yo dirijo,....Te dije que lo haría y lo estoy haciendo.

    Don Vito Corleone se levanta y, pensativo, toma unos segundos antes de hablar.

  • Sin duda Santino hubiera podido con todo esto... . … Fredo,... sí, ... Fredo es... tan, .... pero nunca, nunca pensé que fueras tú. He trabajado toda mi vida para conseguir el bienestar de mi familia.... y siempre me he negado a ser un muñeco movido por los hilos de...de los poderosos. Contigo tenía otros proyectos Michael.... Pensaba que algún día.... podrías llegar a mover esos hilos.... Senador...Corleone, Gobernador Corleone, o ...

24 de enero de 2012

Derechos de autor, déjà-vu y telepatía

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Imagen: flaticon en freepik.es

Viene de lejos. Nerviositos con el internet continúan los de la antigua economía. Normal. Toda materia organizada tiende al subjetivo y necesario pero a la vez mínimo consumo de energía, y a nadie le gusta que otros vengan a remover un estatus óptimo, alcanzado, probablemente, tras mucha lucha, esfuerzo e ingente uso de calorías. Tampoco la mayor parte de los seres humanos, sustancia excelentemente organizada, anhelan el cambio a modelos por explorar cuando el actual les acomoda y les agrada.

17 de enero de 2012

El dinero es lo que importa (El em-perdedor. Preámbulo)

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Vaya una serie de artículos por detrás, con este empezando, referidos a los consejos dados por un supuesto emprendedor que jamás tuvo éxito en ninguna de sus aventuras y sí la necesaria cautela de encontrar sitio en su débil memoria para acomodar hechos y experiencias que algún día le permitiesen seguir aprendiendo. “El no tener éxito, – apuntaba el susodicho – no significa fracaso, que también los hay, sino no cumplir con las infladas expectativas que supuestos inversores en tu confianza (– y uno mismo – ) hubiesen querido ver realizadas en cada una de tus andanzas”.


Posiblemente hay más de dos caminos
Foto de filosofia.laguia2000.com

Vista tanta americana ganancia para cualquier idea basada en la tele-trasmisión de bits , muchos caen en la tentación de querer copiar el modelo “starttupiano” que algunos felices triunfadores pregonan en multitud de circunstanciales y oportunos mentideros. El emperdedor, también, varias veces lo intentó – la copia –, y como siempre, no funcionó. Así, aprovechando los tiempos en los que los dueños de lo común de nuevo reclaman más iniciativa para mantener su estatus derrochador y escasa inventiva, el emperdedor quiere compartir todo aquello que, cegado por la luminosidad de la redacción de los manuales de “buenas prácticas”, ahora considera crucial y antes no. Y me lo cuenta a mí, el más íntimo de sus amigos.

No siempre estuvo emprendiendo. Alternó proyectos propios con ajenos siempre con voluntad de hacer algo importante, pasarlo bien y ayudar. En ciclos, y no necesariamente de manera secuencial, se arruinó, vivió bien, se subordinó y mandó. Las ideas brotaban de su ingenua mente y a veces encontraba la manera de realizarlas y la mayoría no. La experiencia de lo nuevo, del cambio y su gestión eran un reclamo para su adhesión. Pensó durante mucho tiempo que las ideas no eran tan importantes sino su ejecución.

“Ideas hay millones, cualquier persona ha pensado en algo necesario y que no existe, o bien en algo que existe pero que – ¡lo pide a gritos! – es mejorable. Incluso habrán pensado en cómo capitalizar – hacer dinero – el modelo. Esto, esto último y cómo lo implementes es lo importante” – me decía.

Muchos, como él, en un mundo ahora mallado, internet, con rápidas transferencias para los productos del intelecto, parecían estar ya convencidos de la relativa y moderna futilidad de las ideas. También muchos, más, como él, adoraban la religión del “business·school” por la cual no importa otra cosa sino el cómo. “La idea, una más, su forma en la ejecución, el factor diferencial” – me decía otra vez.


But, do you have money?
Foto de ivandebenito.wordpress.com

Pero la acumulación de años vividos, un día y sin compasión, le arrojó un certero y clarividente común denominador : la estricta dicotomía del resultado dependiendo de la naturaleza de las empresas que acometía. Y es que ejecutaba con suma facilidad y maestría todo aquel proyecto ajeno que jamás le pertenecería, mientras no conseguía ningún tipo de “tracción” en aquellos que él mismo se proponía.

Inició entonces la búsqueda de la razón última de este hecho, para él cierto, que le impedía emanciparse y la encontró. Y tuvo que cambiar su pensamiento; aprendió. “...que se había dado cuenta de su fatal error...”, me contó, “,...ya no importan las ideas, sí, pero tampoco su ejecución, sólo importa el dinero y cuanto más mejor”.

Su razonamiento pasaba por el hecho de que siempre que había acometido un proyecto por encargo, dinero y recursos habían sido puesto a su disposición, mientras que los propios nunca habían contado previamente con ese necesario motor. Es más, constató lo fácil de hacer más si ya existía algo para gastar y lo difícil de arrancar desde “from the scratch”*

Foto de personalfinance4thepeople.blogspot.com

Su consejo entonces es “lo importante es el dinero” y aquí algunos porqués, no importa cuál poner primero:
  • “La idea es necesaria pero no suficiente. El dinero, además de necesario es suficiente”.
  • “La ejecución es importante pero no determinante. El dinero, si se tiene, hace la ejecución posible y, sea cual sea, permite el arranque”.
  • “Ten la idea, construye el modo, pero sobre todo, busca un pagano amigo que te crea”.
  • “Si consigues que alguien te financie en los pasos primeros, al menos habrá uno que hará fuerza y tendrá buenos deseos aunque caigas en el más profundo de los agujeros”.
Y me lo cuenta así, con cuasi rima. Yo me sorprendo por la ingenuidad y su obviedad. Y me cita para que nos veamos con cierta asiduidad. Quiere que traslade sus experiencias y las publique en mi blog. Lo haré. Tal vez aprenda algo. Quizás tú también: sígueme en twitter y/o suscríbete por email a este blog (ver margen derecho, arriba).

* “desde cero”

10 de enero de 2012

Querido Rey Mago

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... el día 6 me mandaste a "hacer puñetas" y como sigo siendo bueno, lo he hecho.

17 de noviembre de 2011

A lovely things story

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So, imagine today feasible situation:

I have internet connection at my home and I have an smart-phone that allows me to be connected to internet in almost everywhere. I participate in some social networks, I have my own blog and I use many kind of services provided by the www-world. My ISP (internet service provider) gave me a wifi router for free when they installed the cable allowing to access wirelessly to internet. (common man – common ISP services). But short time ago somebody told me on a router which besides that functionality it also allowed to build a domestic wireless sensor network in an easy manner. He gave me the name of what he called “a cloud based platform” so I typed it on Google and started to investigate on this product.

Wifi Routers

The first thing I noticed is that if I was willing to create a wireless network of sensors I could do it by downloading and installing a new free firmware (I would call it better "middleware") in the case that I had one of the specific brand of routers listed in their web. In this case I only had to buy a kind of usb antenna and the wireless sensors. But that was not the case and, after making some others inquiries, I finally bought a pack including a router with an embedded sensor network technology, a set of sensors and IP cameras (2 movement detectors, 2 power plugs that allow to measure energy consumption and on/off function, 2 magnetic sensors, 1 CO and smoke detector and 2 cameras).

I substituted the router I had and configured the wifi network and connection to internet. Easy through the web server that all wifi routers include.

To configure the sensor network I have first of all to open a new account in a specific web address mentioned in the documentation. I did. I introduced my personal data and, as I was connected through my new router, the system automatically recognized the gateway (the very router). I named it as “my” home. Now I had a control panel permitting me basically:
  1. install sensors
  2. manage sensor and scenarios
  3. configure performance rules and alerts
  4. define my social graph to share information and alerts

Even before starting to install my sensors I already had access to a multitude of them because their owners had labeled them as public. So I could started to configure some scenarios from the information belonging to others entities. I could know the energy consumption of a green building situated in Holland or be informed on the gamma radiations of the surroundings of the nearest nuclear-power facility. I even could know the gps coordinates for each line city bus in Helsinki. I thought this last was useless to me as I do not live there but I thought this numbers could be converted in a real time position on a map and maybe in the future a similar service would be offered in my town.

Windmill

I installed my sensors. The only thing I had to do is to push a button on each sensor to link them to the network. The option for installing sensors on the control panel guided me during all the time and finally asked for a name for each of them. Done. I had the information gathered from my private sensors in the cloud and my private control panel web application was showing it.

The next step was to put the wireless sensors and cameras in the right place inside my apartment. While doing so I already had in mind which would be the rules of performance of the whole system and knew the conditions defining the contexts I wanted to monitor and related actions. I easily created a new scenario and introduced those rules and actions with the help of a rules editor provided by the web application. The web application offered me a set of predefined rules/performances I could choose and configure that was based on the type of sensors I had installed but I preferred to define my own ones. Done, I had now a basic security system installed at my home that would always alert me, and depending on the specific circumstances – predefined context – sometimes will alert to some of my relatives and sometimes to some of my neighbors. The ways all of them would be alerted were through one of several of the following: sms, phone call, mobile&web app and through some traditional social networks. And it took about one hour to install it. Great.

Plug&Play (picture from domotica.net)

At this moment the site suggested me to download and install some smart phone applications. That would allow me to access to the system everywhere and, additionally to the mentioned ways, being alerted by the application too. There was a huge list of applications rated by popularity and classified by phone operating system. There was also an option to show the most suited application depending on the devices I had installed. I used it and I chose the most popular one. That app basically implemented the same functionality than the web app I already was using. The scenario and the rules I created through the web browser were already there.

Android Market (picture from islabit.com)

I thought the best was the price: compared to what was being offered by some security companies, the equipment cost to me around 60% less and the service ten times less. I have not an alert center service but I was alerted directly and some relatives or neighbors at my discretion. It was enough to me.

But the best was arriving.

I soon realized (well, I already knew) that I could add other kinds of devices non related to security issues. I bought two temperature&humidity ground sensors to install in the base of some plant pots I have in the balcony so, with an electronic valve I also bought, I could water the plants, only when they were thirsty!. I talk about this to a friend that run a little winery that have his own vineyards and uses to stress the stocks to obtain a better quality. Fortunately there is a router with embedded 3G technology that has no need of land communication network. He is trying the system now and the last time we met he was delighted by the first results and by the dramatic reduction of costs compared to other similar systems he had been offered – and installed – before. He is now thinking and researching on how to apply other types of sensors and actuators on their production. He thinks that now that he has the freedom to create rules of governance and the availability of many kinds of sensors in the market – as trunk diameter, stem diameter, fruit diameter, dampening sheet or luminosity sensor, among others – he is able to try different techniques, improving the productivity and quality of the whole production and making it in a quick and comfortable manner.

One of the things (I) most valuated from the beginning was the openness of the platform to the installation of any type of sensor regardless of the manufacturer providing it, and to the development of new applications by developer communities. As the site of the platform explained, the system was opened to any manufacturer willing to join it by using the public API the middleware (firmware) of the gateway provided. But if you wanted to be sure for full compliant devices and work in the easy way I explained in the above paragraphs you should choose among the gadgets from a list of certified products the site issued. There was a lot of them from many manufacturers.

Among the applications developed by the community I found one related to the weather. A company was using the platform to install their weather related sensors around the city I currently live and it had developed a complex algorithm using the information coming from the mentioned devices and the gps of the telephone. The app, now running on my phone, is able to implement an amazing accurate rain radar within the range of next six hours and for the whole city (extremely better than the existing weather apps). I like to practice sports as tennis and basketball , I do it outdoors and the courts are 20 minutes away from my home so I find this application particularly useful as it already avoided some unnecessary trips to me. Green app!.

Other useful gadget I found was the fall detector/heart rate/panic button wristband device. My father lives with us and he is eighty two. Short time ago he fell accidentally while staying at home. As he used to live alone he was lied down on the floor for several hours. I bought the wristband, pushed the network link button and automatically I had the information on the application. I created a new scenario and a new rule to be alerted if a fall was detected, the panic button was pushed or the heart rate dropped under a predefined value. I am more peaceful minded now when I am at work and he is alone.

(from forodefotos.com)

This last made me think on the advantages this platform could provide to the health services. I can imagine chronic disease patients to choose being monitored from their own homes, shorting their staying in the hospitals and reducing the number of required visits to the GPs. I can imagine health insurance companies to foster this platform as it improves the quality of life of their customers while cutting the hospital staying and the home hospital assistance fees. I can imagine an improvement in the quality and in the efficiency of the public health services.

The platform is only limited by what the sensors can measure, what the actuators can made and the imagination of the users and developers. So we could say “almost without fences”. e.g. Environmental Surveillance: a “green” association is selling a set of sensors to monitor people closest surrounding. Under the slogan “Would the earth be the same if it could speak to us?” the association aims to make aware to people on the planet pollution situation and related climate change by sharing information coming from particulars and/or organizations sensors through the drawing of a real time world map free of tendentious interpretations. The platform gives a percentage of the benefits obtained by the use of these sensors to the “green” association.

But it is easy to think on other fields the platform could be useful: Automotive, Telecommunications, Intelligent Buildings, Pharmaceutical, Retail, Logistics, Supply Chain Management, Manufacturing, Product Lifecycle Management, Food traceability, Media, Entertainment, Insurance, Recycling,...

My last discovering has been an app that make my smart phone to act as a sensor. I could then upload to the system the information coming from the gps, luminosity, accelerometer or compass functions of my telephone as if they were ubiquitous sensors and use it to create or complement new rules.

I could continue writing more stories on the use of this platform but it would be better to take a look directly and to start imagining. The address is:...............well, beautiful tech-story. Do not try to look for a system in the market performing as described above. You may currently find promising IOT platforms you could classify in three major categories: (1) those using (or not) open standards but proprietary philosophy, (2) those offering consulting and project development for other companies and (3) those totally open but based on some level of DIY (do it yourself) schema. None of them is suitable to achieve a wide/massive use of IOT by individuals (end users).
Take a look to this list of IOT platform and check the (market) state of the art: http://postscapes.com/internet-of-things-platforms

IOT platforms list

So, What should it be done to expand the common use of IOT technology among end - individual - consumers?  A clue: The approach should be done from a “business ecosystem” point of view and “end user” centered.

10 de octubre de 2011

IoT - La Gaia Consciente

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Antiguas películas – por entonces de ficción– dibujaban un futuro, que ya ha pasado, en donde los coches volaban, robots con aspecto humanoide descargaban de los tediosos trabajos a la humanidad, y todo entorno era inteligentemente esclavo de nuestros particulares deseos – “person-centric”– , adaptándose a cada capricho individual, el cuál conocía por observación.

Aquellas ficciones probablemente obedecedían a un deseo de construirnos una vida mejor a través de la tecnología, de utilizar el conocimiento para deshacernos de toda actividad que nos aporte poco valor, de construir sistemas que velen por nosotros y nos informen de oportunidades y amenazas.

Hoy existen coches voladores aunque no son como los imaginábamos:




Existen robots humanoides pero todavía no llegan a ser lo que esperábamos:




Sin embargo, ahora, sí disponemos de la tecnología capaz de hacer que nuestro entorno habitual se adapte para hacernos la vida más confortable, que nos permite controlar entornos físicos a distancia, que nos informa de aquello que pasa en el mundo “real” y queremos saber con rápidez.

Conceptos como “Internet of Things –IoT– ”, “Ambient Assisted Living”, “M2M” o “Pervasive Computing” convergen y, ayudados de las herramientas de las que actualmente disponemos como el “cloud computing”, internet, sensores inalámbricos, estándares de comunicación más eficientes o teléfonos inteligentes, entre otras, hacen posible vislumbrar un futuro en línea con la filosofía y el concepto que la iniciativa “smarter planet” plasma en estos vídeos:






“System of Systems” ¿Qué es lo nuevo? --> Ahora sí podemos implementarlo. Ya estamos en ello y acelerará. ¿La Gaia consciente?

14 de julio de 2011

A pedales por los PACS

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Amigo Salvatore, arquitecto, soltero, deportista y confeso amante de la perfección; hace poco quiso hacer una excursión en bici junto a un grupo de belgas por el “Parc Natural de la Serra d'Espadá”. Nunca hubiese imaginado que su mountain-bike le llevaría a una odisea vacía de aventuras favorables por el angosto camino de los sistemas de información sanitarios. Afortunado será si no adquiere un nuevo apéndice sobresaliendo en el medio de su brazo.



Cayó. A plomo sobre su codo se lesionó de cierta gravedad. Los compañeros le acercaron a un centro de salud de Segorbe y allí le practicaron las primeras radiografías para atisbar el origen de tanto dolor. Chequeada la localizada escabechina le sugirieron acercarse a un hospital para su evaluación y tratamiento. El clínico de Valencia fue su opción. Los trabajadores del centro de salud de Segorbe le avisaron de que habían cometido un error al introducir el resultado de las radiografías en “el sistema” y se las habían asignado a otro paciente. Así, los datos del otro paciente fueron en papel escritos y entregados a Salvatore para que al llegar al Clínico, el personal sanitario de este centro pudiera recuperar las imágenes. – No, no entiendo la razón de la imposibilidad de reasignarlas a otra persona, no pregunté –

Fig. 4. Radiografía antero-posterior y lateral tras implantación de prótesis de cabeza radial.
prótesis de cabeza radial (from www.mapfre.com)

Estupefactos se quedaron en el clínico cuando Salva reprodujo la sugerencia segorbina – ¿Cómorl? – Así que le hicieron pasar algún tiempo en la sala de espera de “rayos” para realizarle otras radiografías. Una vez comprobada el alcance de la lesión, lo volvieron a meter a la máquina de rayos para colocar el maltrecho codo en su sitio. Esto supuso algunas radiografías más.

El codo ya en su sitio, o casi, las evidencias diagnósticas obligaban a una intervención quirúrgica en aquella moasico-cabeza de radio con ligamento lateral desprendido. Pero..... el Hospital Clínico deriva a Salva al Hospital General que es el que le pertenece por zona.

Taxi y hacia el General. Allí cuenta su aventura y ¿sorpresa? – ya no – : los sistemas del general y otros servicios de salud de no sé cuantos pueblos más del “Camp del Túria” no son compatibles con el resto. Esto, amigo mío, supone una nueva sesión de rayos X sobre tu codo. ….

Tras la nueva evaluación, Salva comenta al médico la posesión de un seguro médico privado que, a priori, cubre este tipo de accidentes. ¡Ja!, parece decir la cegadora sonrisa del experto en aparatos locomotores humanos. “Pues lo mejor que puedes hacer el acercarte a un hospital privado”. ¿El 9 d'Octube? Sí.

¡Adivinad malditos! Sí, sí, sí; jamás un hospital privado hubiese podido acceder a los sistemas de imagen digital de uno público. “Salva, pasa a rayos”. Mismo diagnóstico. “Salva, tenemos que operarte, te he pedido un TAC”. Xnnnnsssss. Pasado este punto no hacía falta fuente de radiación alguna para ver a Salvatore puesto que él ya era luminiscente. Operación, prótesis, rehabilitación, etc...

Salva pudo haber hecho un reportaje fotográfico de toda su odisea, desde el momento del accidente hasta las sesiones de rehabilitación, y pudo haberlo compartido al instante y de manera fácil (p.e en .jpg) con todos sus amigos de alguna de las redes sociales en las que esta inscrito . Sin embargo, no pudo compartir ese otro tipo de fotos cuyo formato sigue una filosofía similar aunque artificialmente más compleja (p.e. DICOM) porque, pese a ser el modelo, no era dueño de su propia información y no tenía control sobre unos sistemas supuestamente más sofisticados.

Mobile photo upload myheritage email
uploading photos on the go (from blog.myheritage.com)

Después de invertir decenas de millones de euros en sistemas de archivo y comunicación de imagen médica digital (PACS) nos encontramos este caso donde el modelo en el que te entregaban las radiografías “sobre en mano” era mejor que el actual: tenías poder sobre tus datos y te evitabas radiaciones innecesarias.

En Julio de 2011, y mañana, sin usuarios y sin médicos, en algún lugar volverán a cerrar algún acuerdo para la implantación de nuevos sistemas de información sanitarios. Mañana quedará un día menos para el cierre de Google Health. Hoy, al menos habremos aprendido varias lecciones: “Why Google Health Really Failed—It’s About The Money”-- Dave Chase--

30 de diciembre de 2010

La Azarosa Vida

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En el albor de esta agonizante década, que en realidad hace casi un año terminó, hubo un momento de coincidencia de posturas entre aquella que defendían los verdes europeos y la de la Iglesia Católica. De manera sorprendente, en el contexto del incipiente debate sobre las fuentes de aprovisionamiento de células madre, ambas organizaciones se oponían a cualquier uso de embriones humanos para fines de investigación. Las explicaciones dadas por cada uno de estos entes sobre el porqué de esta negativa difería una de la otra, tal y como corresponde a sus posturas eminentemente laica y religiosa respectivamente. Lejano el debate, el poso en el perspectivo fondo precipitado sugiere que, creencias por un lado y miedos por otro, el deseo era el mismo: dejar toda evolución de la especie humana a los designios del azar. Algunos preferirían llamarlo designios de Dios, pero es lo mismo, es cuestión de nomenclatura y/o de fe.

El azar es la principal herramienta de la que la naturaleza ha dispuesto hasta ahora para, mediante los mecanismos de prueba y error, seleccionar aquellos individuos de cualquier especie que mejor se adapten al medio, y desechar (extinguir) a aquellos otros que no lo hagan. Los mismos humanos ‘hemos utilizado’ este mecanismo para dotarnos, por azar, de un cerebro que nos hace capaces de tener conciencia de nosotros mismos y de adquirir conocimientos de manera incremental. Es esta acumulación de conocimiento la que inspira a la especie humana a plantearse la posibilidad de cambiar ese mecanismo aleatorio y, por el momento, soñar con poder arreglar, en ciertos casos, lo que a nuestro juicio el azar, en su libre albedrío, estropeó.

De esta manera, naturalmente, se ha llegado a una situación evolutiva en la que los humanos se plantean poder continuar con la evolución de una manera controlada y consciente. Esta forma de evolución es tan natural como la anterior basada en el azar. No tiene nada de artificial desde el momento en que es la misma naturaleza la que nos ha llevado a este punto. La cuestión fundamental está en la forma de continuar con esa evolución: controlada o aleatoria; aunque resulte irónico comprobar que es el azar el que justamente nos ha dado la posibilidad de cuestionar su propia eficiencia. Algunos, sobre todo los agnósticos, lo podrían ver como uno de los puntos sublimes en el devenir evolutivo de la especie humana; un paso más: ‘seguimos controlando nuestro destino’.

Resulta paradójico comprobar que, justamente aquellos que, según su propio discurso, están más comprometidos con el prójimo, buscando siempre su consuelo espiritual o la mejora de su bienestar general, aquellos que quieren una sociedad mejor y más justa, aquellos que quieren evitar todo tipo de sufrimiento a sus semejantes y que realizan todo tipo de obras para sobreponerles a las adversidades materiales e inmateriales, físicas y espirituales, políticas, económicas y sociales, esos son los que más férreamente se oponen a una investigación cuyos resultados podrían paliar muchos de los males físicos que, sin duda, derivan también en malestares espirituales de aquellos que los padecen. ¿No será que lo que realmente desean esos ‘aquellos’ es perpetuar el desasosiego y el desespero, básico para justificar su propia existencia? Quiero creer que no.
‘No es cuestión de controlar o no nuestra propia evolución, sino de equiparar los derechos de un embrión humano con los de un organismo completamente formado’, dirán los unos. ‘Las diferencias de clases, o la xenofobia, contra las que hemos luchado durante toda la vida, no pueden verse agravadas por técnicas genéticas que produzcan individuos “superiores” artificialmente’, podrían esgrimir los otros. Incluso se podría entrar en el eterno debate de si el fin justifica los medios o no. Los evito conscientemente. Son otros debates.

También resulta paradójico comprobar que mientras siempre se ha supuesto que cualquier especie de este planeta busca su perpetuación, básicamente a través de su adaptación al medio, y por tanto, a través de su “mejora” genética, también siempre, ha existido un escepticismo generalizado, cuando no total oposición, a que ello se hiciese de una manera consciente. Cualquier intervención del ser humano en los designios del azar que afectan a él mismo, históricamente se ha considerado una herejía, una injerencia inaceptable. Parece ser que se prefiere una evolución mucho más lenta, regida por ese azar, y mucho más cruel, con su mecanismo de prueba y error, crueldad aumentada por la actitud humana de ayudar al débil y perpetuar su sufrimiento, que una evolución, si llegase el caso, controlada.

El principal escollo para empezar un camino que podía conducir al alivio de millones de personas enfermas y a plantearse la felicidad física de nuestros hijos era decidir que hacer con decenas de miles de embriones congelados y dirimir si un embrión de menos de catorce días tenía o no células pertenecientes a un futurible sistema nervioso. ¿O era otra cosa? El caso es que ahora, en los últimos años de esta década, gracias a pioneros como Shinya Yamanaka y James Thomson, se han desarrollado otro tipo de técnicas que permiten obtener células madre plenipotenciarias a partir de células no embrionarias. ¿Adelante entonces? Aceleren svp.

5 de octubre de 2010

Escuchando la última rola

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El mismo sonsonete, la eterna canción, la permanente rola, disfrazada de última, de “in”, como su prefijo, pero ya vieja, desgastada, trasnochada. No se lo cree nadie. Atando cabos con el título, divertidas mezclas del Manu nos mostrarán una verdad, que justamente es lo contrario, vaya.

Profesionales del establecer cómo, expertos impositores del valor propio, cínicos mesías de la moral ajena, mercaderes y recaudadores de sufragios, maestros artesanos del vidrio campoamoriano, proselitistas por falacia, todos, que son uno, se atreven, osan, a decidir sobre el destino del popular óbolo, eligiendo las ideas cosechadas con la infalible atracción que produce la pituitaria sensualidad del comprador de almas y así predecir el innovador futuro de un país o incluso de un continente. – Todo, sí todo, sr. Chao – Son capaces de opinar sobre la arena del coso en donde nunca lidiaron, de aconsejar sobre océanos donde nunca faenaron, predecir futuros sólo con la intención, visualizar desenlaces bélicos sin haber estado atrincherados y, sobre todo, sentenciar sobre los valores de un mercado sin haberlo, jamás, siquiera rozado.

Y a ese aroma de papel sobado acuden hordas de supuestos intelectuales para mostrar sus conjeturas, deducciones e intenciones. Organizan, proponen y solicitan. Y sus propuestas se impregnan de histeria, necesidades y monotonía para, al fin, re-remezclar la fusilada rola y prolongar el hastío bajo el sol. Revelar su incapacidad, desenmascarar su mediocridad o confirmar su escasa originalidad, serían, a los ojos del imparcial conocedor, los habituales logros conseguidos. Pero al igual que la certidumbre es anulada por el estático observador heisenbergiano, la imparcialidad es una ilusión que olvida las limitaciones impuestas por la singularidad interpretativa de los mortales. Y como toda ilusión, en realidad no existe. Y si no existe, las revelaciones, descubrimientos o confirmaciones de tales propuestas serán múltiples e incluso opuestas. Y es esto lo que todos conocen y aprovechan para avanzar en su lenta desidia profesional – Todo, todo Manu –

Hostigados por el incesante martilleo de la rentabilidad, aleccionados con el accionarial mensaje del margen y conscientemente engañados con el resultado del tendencioso cálculo mumérico, los que por único objetivo tienen el esquivar la imaginaria línea que el común dedo índice de sus homólogos en el vacío señala, llaman a filas a las reses sobrantes, esas que fueron silbadas, calumniadas, malpagadas y finalmente devueltas, para que plasmen el despropósito de las ideas generadas por aquél cuyo cerebro está gobernado por la hipertrofia de una glándula pecuniaria. Estas torpes reses, de manera instintiva e instantánea, acuden al oscilante trapo tendido por aquellos hipertrofiados, ahora convertidos en matadores sin arte, y son tan veloces en asumir e incluso mejorar la oportunidad ofrecida, como los mencionados toreros en atribuirse las bovinas ideas. Es cuando el convocante a filas siente la infinita satisfacción de haber conseguido que su minúsculo y triste universo conspire en su favor. Favor que no es otro que acopiar materia, oscura o no, que sea capaz de rellenar los numerosos agujeros negros que su propia incompetencia creo a lo largo de la historia de su tiempo.

El bodrio gestado por la intervención de esta colapsada estrella es enviado al tamiz que algún electo, asesorado por públicos servidores de la insensatez y avalado por entes a lo filántropo disfrazados, ideó. Cedazo fabricado con cerdas de connivencia, que va separando proyectos y repartiendo energía sin el mínimo criterio mercantil salvo el del marketing del voto, sin el necesario conocimiento tecnológico salvo el del industrial arte de la supervivencia y sin la presencia de ética alguna salvo la abyecta moral del aquellos que la cambian a conveniencia.

Multitud de incoherentes proyectos empiezan entonces a reptar y esparcirse entre el innovador sistema. Proyectos salidos de unas huevas, en realidad estériles, que justificarán su tecnológica existencia usando cosmética barata para maquillar cualquier muestra de vergüenza. La mayoría se arrastrarán hasta ningún lugar, pues los depredadores de este ecosistema, esos que sólo saben conseguir energía destruyendo a su presa, esos que son aquellos, los toreros, los que esquivan, en un obsceno parricidio, intentarán y conseguirán aniquilarlos mientras les sirvan. Proyectos catapultados desde menopaúsicos úteros que probarán su económica existencia a base de falsas dedicaciones, convirtiendo la prima que cofinancia en el orate que sobrefinancia. Proyectos que proveen de materia, oscura, para el fogonero de insaciables sumideros, prologando su natural y merecido estatus de agorero.

Y mientras, el señor que no quiere exponer su esfinter ante la miriada de públicos sodomitas laborales que le rodean, ese, 'el que interviene', se preocupa de las rúbricas, del letrado procedimiento y de la inmaculada estética del dossier. Le importa el uso, no el resultado; antepone los medios, el fin un pimiento. Y así, toneladas de papeles son requeridos sin comprobar su correspondencia con la tecnológica realidad. La rueda, que nada tenía de innovadora, ha dado la vuelta. El sistema, que estaba condenado al cero absoluto, ya ha disipado todo el calor entre los vampiros térmicos. La retroalimentación ha sido nula o insuficiente. El que vigila la competencia, un ignorante necio.

Nuevo combustible adquirido mediante paganas cuentas públicas pondrá en marcha un nuevo ciclo, una nueva vuelta, una última rola. Pero todo, casi todo, de nuevo, será como en la canción del Chao. Es la única que conocemos; es la única que nos malsustenta.

7 de julio de 2010

Cúmulos Conectados

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Hay un cielo digital que amenaza tormenta. Una acumulación de nubes lógicas que suministran información y computación a todo aquél sediento de conocimiento. Borrascas que descargan un diluvio de herramientas y servicios para construir y nutrir nuestras granjas de aplicaciones. Cielos aplomados que quieren que contribuyamos a su propio desarrollo cumulonímbico.

Esta tormenta viene a quedarse. En vez de líquido nos ofrece inmaterial elemento, – información y conocimiento – para siempre, en cualquier lugar e independiente de la mineral quincallería que queramos utilizar para procesarlo. A cambio nos pide atontar nuestros poderosos computadores portátiles y personales. Sí, nos exige que se parezcan un poco más a aquellos terminales tontos de allá por los '80: teclados y monitores sin capacidad de computación ni de almacenamiento, que únicamente servían como interfaz de entrada y salida para enviar datos, dar órdenes o recibir resultados a/de una máquina remota compartida con múltiples usuarios.

¿No se lo creen? Pinchen → http://www.onlive.com/ . “Onlive” – es un ejemplo – ofrece experiencias de video-juego sin necesidad de consola o sistema específicos, siempre que uno quiera, en cualquier lugar en el que exista una puerta a la autopista. Para algunos, la única restricción contemporánea que será superada en breve es la velocidad de los canales de telecomunicación. Para otros, está restricción ya ha sido superada. Imaginen lo que sienten Sony, Microsoft o Nintendo ante la aparición de este tipo de servicios. Imaginen lo que sienten los usuarios ante la posibilidad de liberarse de su cautividad y bajar a una arena en la que ya no existen incompatibilidades inducidas por los soportes físicos.

“Onlive”, dicen, requiere del envío de tramas de video (720p) en tiempo real a través de los canutos de esa maraña que es internet. Muy exigente en cuanto a recursos pero ya realizable. El de los videojuegos en la nube vendrá a ser uno de los sectores más intensivos en el uso de recursos de computación y comunicación. ¿Qué pasará con otros sectores cuyo consumo, aunque intenso, es mucho menor? La respuesta, obviamente, ya que el futuro no es predecible ni depende de nuestras intenciones sino de nuestros actos, todavía no puede conocerse con certeza. El “cloud computing” está ahí, muchos ya lo usan, y para extender y generalizar el aborregado manto gris sólo falta crear la confianza necesaria entre quienes tienen que tomar las decisiones para adoptarlo.

Estos “decisores” referidos en el párrafo anterior, en su mayoría, no son tecnólogos. La decisiones a tomar caen en el entorno de los que definen y ejecutan políticas, sean éstas públicas o de carácter privado. Política, eso a lo que algunos osados también sitúan en el ámbito de la ciencia – “Ciencias Políticas”, …..., bueno, a Unamuno, gran amante de las paradojas, le encantaría – . Estas personas, señalaba, que deciden donde poner la genésica energía financiera deben saber de las implicaciones de tales adopciones. ¿Cuáles son? Una pista, una analogía: piensen en cualquier sector que suministre energía, en su cadena de valor, y saquen sus propias conclusiones. Estos señores, los primeros, que suelen manejar la pecuniaria energía que otros han logrado almacenar con mínima pérdida, deben decidir en que altura del río quieren colocarse. Deben saber qué muelles ya están ocupados, cuáles no y del esfuerzo de colocar uno nuevo donde hay poco espacio. Deben asegurarse de la imparcialidad del cauce que transporta el fluido, y, sobre todo, deben exigir la neutralidad de la lluvia que generan las nubes y alimentan el canal, puesto que éstas, las nubes, a diferencia de lo que ocurre en nuestra interpretada realidad, descargan bajo demanda, no siendo responsables de los puntuales desbordes. Sólo aquellos que, habiendo comerciado variedades de Nicotiana, descubrieron la propiedades de vacuidad y escurridiza volubilidad del producto de su combustión, sólo esos que proyectaron las mencionadas propiedades en su vida profesional obteniendo ilícito beneficio e impunidad, sólo esos, reyes de la conjura sistémica, piensan que pueden colocar presas al tsunami fluvial sin riesgo de inundación.